Possessão

Posted by Sutra under Diário, Fotografia on Wednesday Nov 26, 2008



O primeiro movimento será o meu
Depois esperarei pelo teu
E assaltarei o teu corpo
Dominando-te
Ferindo-te de paixão
És meu, ouviste?
Subjugado ao meu domínio
Quero-te a meus pés
Com o desejo a brotar dos olhos
A volúpia na ponta dos dedos
Só então vencerás
E me dominarás
O teu corpo no meu
Dentro
Fora
Inteiro
Luxúria


© Sutra 2008

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Eu vou dançar!

Posted by Sutra under Diário on Wednesday Nov 26, 2008

Pensei e repensei.
Desejei e sonhei.
Analisei o tempo disponível e descobri que quase não tinha.
Voltei a pensar.
Decidi!!


Comecei as aulas de Danças de Salão!


Vamos ver como me saio com estes pés de chumbo...


[Espero que não me expulsem da aula por dar cabo das extremidades dos membros posteriores dos pares que comigo se arriscarem…]

© Sutra 2008

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Devorarte

Posted by KaMa under Tradução Castelhano on Monday Nov 24, 2008



Dejaste revelar uno de tus puntos débiles. Después otro. Y en mi mente se fué dibujando el enredo, para llevarte a una locura como nunca sentiste.
Te tendría rendido.
Devorarte era mi objetivo. De formas tales que ni siquiera tu imaginación podría concebir en aquel momento. Tu voz en mi oído, excitándome. Tus labios junto a mi piel, con el firme propósito de seducirme.
Mi pensamiento:-”qué ganas que tengo de devorarte por entero”. Estuve de acuerdo contigo, cuando me dijiste que no irías soportar mucho más tiempo sin tenerme entre tus brazos. Pero sería cuando yo, preparase ese momento.
En los dos días siguientes, pensé en tus puntos débiles y me fuí de compras.
Aquella noche, sin que lo esperaras, me tenías a tu puerta, cuando llegaste de tu trabajo. Sonreíste, sin esconder tu admiración por verme allí.
-Qué sorpresa!
Apenas una leve sonrisa y te toqué el rostro con la punta de mis dedos, en cuanto te besaba la esquina de tus labios, de una forma suave.
-Viniste a traerme la cena? – No. Vine a comer de la tuya.
Tu carcajada siempre me hizo estremecer.
Miraste de alto a bajo mi cuerpo cubierto por el abrigo negro que me daba por las rodillas. De allí para abajo, se veían las médias negras y los zapatos de tacón alto. Fino.
Subimos las escaleras y entramos en tu departamento. Te diste vuelta y me abrazaste para besarme. Sentí en mis muslos, el palpitar de tu excitación. si yá estaba ansiosa por tenerte, en aquel momento casi que me derretía entre tus brazos. Hice un esfuerzo e intenté mantenerme serena. Tu prioridad era mi meta.
-Déjame ordenar un poco las cosas por aquí, está todo desarreglado. Sabes como es, casa de hombre solo.
Tu tentativa de justificación me hacia sonreir.
-No te incomodes mucho. Solo necesito una silla.
Y avancé por el departamento, en cuanto tú retirabas algunos diarios de una silla acolchada y la colocabas de manera a que yo me pudiera sentar, junto a la mesa.
- Aquí no – y agarrándola la llevé para el centro del salón – Sí aquí!
Y en aquel momento, sentiste que yo te estaba preparando algo.
- Anda para aquí - Te dije.
Obediente, te aproximaste. Te sentaste en la silla cuando presioné mis dedos en tu hombro, de manera que entendieras lo que quería de tí.
Puse la maleta en cima de la mesa, dí unos pasos y me posicioné a no más que un metro de tus rodillas.
Sin desviar mis ojos de tu cara, para fijar cada movimiento facial, la coloración de tu piel, la alteración de tu respirar, fuí desapretando el cinto del abrigo, desabrochando cada uno de sus botones. Paré por unos instantes, antes de abrirlo y dejarlo caer en el piso, descubriendo la sorpresa. Tu punto debil.
Mi cuerpo estaba envuelto solamente por el pequeñísimo soutien negro, apenas cubriendo los pezones, haciendo con que la carne expuesta te atrajera la mirada. Un hilo dental negro, con un pequeño triángulo atrás que sabia, te dejaba loco. Y las medias de liga con encaje de renda y un pequeñísimo moño de lazo de seda en la parte lateral.
Estremeciste. Tu perdición. Cerraste los ojos y mordiste el labio. Y yo te deseé, todavía más.
Me aproximé y me puse de rodillas enfrente a tí, de la misma manera como me veías en tus sueños ‘me lo contaste una vez, te acuerdas?’
Me enlacé en tus piernas y te toqué entre tus muslos, en aquel volumen que me hacia lamer los labios. Tus ojos brillavan como nunca. Desabroché el botón, bajé el cierre de tus pantalones, introduje mis dedos y sentí el calor que se soltaba de tu cuerpo. Agarré la tela y tú te levantaste para desvestirte, tirando los pantalones para una cualquier esquina del salón que transpiraba lujuria.
Aparté tus piernas y me introduje entre ellas; aproximé la boca del penis todavía cubierto por el tejido de los boxers que, justos, marcaban la forma del objeto de mi deseo. ‘Qué ganas de devorarte’, continuaba pensando, diciéndotelo apenas con la mirada.
Con los dientes intenté apartar el tejido y tú me ayudaste con la urgencia de sentir mi boca en tu piel. Deseo realizado. Sueño real.
Te sentí, por fin. Probava finalmente el gusto que me imaginaba. Caliente. Suave. Palpitante. Duro.
‘Cielos!’
Entre mis muslos, el tanga se humedecía con mi nectar. Y, en cuanto mi boca se abría para recibirte, iniciando movimientos que te hacían gemir, llevé mis dedos a mi sexo y me acaricié, introduciendo un dedo através del elástico del hilo dental.
Tus dedos quedaban blancos en los brazos de la silla. Gemiste. Mordiste los labios para no permitir la salida de un grito. Continué a tocarte. Paré de tocarme. Si continuaba, me corría antes de tí. No era eso lo que pretendía.
Lamí cada pedaço de tu piel, cada palpitar de tu tesón. Chupé la carne que se movía en mi boca. Estremecí con tus dedos enterrados en mis cabellos.
Por fin te devoraba como yo quería.
Sentí que estabas próximo del orgasmo y te oí.
Quieres? preguntaste, la respiración dificultando la salida de la palabra.
- Quiero- te garantí.
Te corriste. Sentí el sabor de tu nectar. Finalmente. Casi que me corrí yo también en aquel momento, al ver tu placer. Sonreí. En pocos minutos había alcanzado mi objetivo. ‘No el único’ – pensé.
Te prové como quería.
Te devoré como deseaba …
Fuíste mío de la forma que había soñado.

Después…
Bien, lo que pasó después … lo cuento para la próxima …
Entretanto, no te olvides de nuestro encuentro de sábado.

Original escrito en 19-11-2008 – Devorar-te.


© Autoria de Sutra – Traducido y adaptado por KaMa
2008

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Prazer

Posted by Sutra under Diário, Fotografia on Friday Nov 21, 2008


Apaixonas-me.
De
rretes-me.
Inv
ades-me.
Sedu
zes-me.
Des
ejo-te.
Que
ro-te.

© Sutra 2008

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Devorar-te

Posted by Sutra under Diário on Wednesday Nov 19, 2008

Deixaste revelar um dos teus pontos fracos. Depois outro. E na minha mente desenhou-se o enredo para te levar a uma loucura como nunca sentiste.
Ter-te-ia rendido.
Devorar-te era o meu objectivo. De formas que nem a tua imaginação poderia conceber naquele momento. A tua voz no meu ouvido, excitando-me. Os teus lábios encostados na minha pele, no firme propósito de me seduzir.
O meu pensamento: – ‘que vontade de te devorar inteiro’.
Concordei contigo quando me disseste que não irias aguentar mais tempo sem me teres entre os teus braços. Mas seria quando eu preparasse o momento.
Nos dois dias seguintes pensei nos teus pontos fracos e fui às compras.
Naquela noite, sem esperares, tinhas-me à porta da tua casa quando chegaste do trabalho. Deste um sorriso, sem esconder a admiração por me veres ali.
- Que surpresa!
Apenas sorri e toquei-te o rosto com a ponta dos dedos, enquanto te beijei o canto dos lábios, de forma suave.
- Vieste trazer-me o jantar? – Não. Vim comer do teu.
A tua gargalhada sempre me fez arrepiar.
Olhaste de alto a baixo o meu corpo coberto pelo casaco preto que me dava pelo joelho. Daí para baixo via-se a meia preta e o sapato de salto alto. Fino.
Subimos as escadas e entrámos no teu apartamento. Viraste-te e abraçaste-me para me beijar. Senti nas coxas o latejar da tua excitação. Se já estava ansiosa por te ter, naquele momento quase me derreti nos teus braços. Fiz um esforço e tentei manter-me serena. A tua prioridade era a minha meta.
- Deixa-me dar um jeito por aqui, está tudo desarrumado. Sabes como é, homem sozinho.
A tua tentativa de justificação fazia-me sorrir.
- Não te incomodes muito. Só preciso de uma cadeira.
E avancei pelo apartamento enquanto tu retiravas alguns jornais de uma cadeira estofada e a colocavas a jeito de me sentar, junto da mesa.
- Aqui não – e peguei nela, levando-a para o centro da sala – Aqui!
Naquele momento, sentiste que eu te preparava algo.
- Anda cá – disse-te.
Obediente, aproximaste-te. Sentaste-te na cadeira quando pressionei os dedos no teu ombro, de forma a que percebesses o que queria de ti.
Pousei a mala em cima da mesa, dei uns passos e posicionei-me a pouco mais de um metro de distância dos teus joelhos.
Sem desviar os meus olhos do teu rosto, para fixar cada movimento facial, a coloração da tua pele, a alteração do teu respirar, fui desapertando o cinto do casaco, depois os botões. Parei por instantes, antes de o abrir e deixar cair no chão, revelando a surpresa. O teu ponto fraco.
O meu corpo estava então coberto apenas pelo sutiã preto reduzido, apenas cobrindo os mamilos, fazendo com que a carne exposta atraísse o teu olhar. Um fio dental preto, com o pequeno triângulo atrás que sabia deixar-te louco. E as meias de liga com encaixa de renda e um pequenino laço de fita de seda na parte lateral.
Estremeceste. A tua perdição. Fechaste os olhos e mordeste o lábio. E eu desejei-te ainda mais.
Aproximei-me e ajoelhei-me à tua frente da mesma forma como me vias nos teus sonhos ‘contaste-me uma vez, recordas?’
Enlacei-me nas tuas pernas e toquei-te entre as coxas, naquele volume que me fazia lamber os lábios. Os teus olhos brilhavam como nunca. Desapertei o botão, desci o fecho das calças, introduzi os dedos e senti o calor que se soltava do teu corpo. Puxei pelo tecido e ergueste-te para te despires, atirando com as calças para um qualquer canto da sala que respirava luxúria.
Afastei as tuas coxas e introduzi-me entre elas; aproximei a boca do pénis ainda coberto pelo tecido dos boxers que, justos, marcavam a forma do objecto do meu desejo. ‘Que vontade de te devorar’ continuava a pensar, dizendo-to apenas com o olhar.
Com os dentes puxei pelo tecido e tu ajudaste-me com a urgência de sentires a minha boca na tua pele. Desejo realizado. Sonho real.
Senti-te por fim. Provava finalmente o gosto que imaginara. Quente. Suave. Latejante. Duro.
‘Céus!’
Entre as minhas coxas, o tecido humedecia com o meu néctar. E, enquanto a minha boca se abria para te receber, iniciando movimentos que te faziam gemer, levei os dedos ao meu sexo e acariciei-me, introduzindo um dedo através do elástico do fio dental.
Os teus dedos crispavam-se nos braços da cadeira. Gemeste. Mordeste os lábios para não permitir a saída do grito. Continuei a tocar-te. Parei de tocar-me. Se continuasse, vir-me-ia antes de ti. Não era isso que pretendia.
Lambi cada pedaço da tua pele, cada latejar do teu tesão. Chupei a carne que se movia na minha boca. Estremeci com os teus dedos enterrados nos meus cabelos.
Por fim devorava-te como eu queria.
Senti que estavas próximo do orgasmo e ouvi-te.
- Queres? - perguntaste, a respiração a dificultar a saída da palavra.
- Quero – garanti-te.
Vieste-te. Senti o sabor do teu néctar. Finalmente. Quase me vim naquele momento, ao ver o teu prazer. Sorri. Em poucos minutos tinha alcançado o meu objectivo. ‘Não o único’ - pensei.
Provei-te como queria.
Devorei-te como desejava..
Foste meu da forma que sonhei.

Depois…
Bem, o que aconteceu depois… conto para a próxima…
Entretanto, não esqueças o nosso encontro de Sábado.

© Sutra 2008

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Ups!

Posted by Sutra under Diário on Thursday Nov 13, 2008


Que giro LOL


Fotos

© Sutra 2008

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Un beso

Posted by KaMa under Tradução Castelhano on Monday Nov 10, 2008



Te miro fijamente en los ojos y aproximo mi rostro, depositando un beso suave y rápido en tus labios entreabiertos. Toco suavemente mis labios en tus párpados, pidiéndote, en un susurro, que mantengas tus ojos cerrados.


Paso la lengua por la piel de tu rostro, intercalando con pequeños besos, y voy bajando hasta cerca de la esquina de tu boca, y te doy un mordisquito suave, al lado de tu labio inferior. Recorro el camino con mis labios hasta llegar a tu oreja, mordiendole el lóbulo, y siento como te causa, escalofríos, paso rápidamente la lengua y te lo chupo, al lóbulo. Pero lo abandono, también rápidamente.


Vuelvo a tu boca, que toco suavemente con la punta de mi lengua, y beso tus labios que se entreabren y buscan los míos. Retrocedo la boca y tú, esperas que me aproxime, de nuevo.


Rodeo tus labios con los míos y los muerdo con suavidad, pasando enseguida mi lengua por el medio de ellos, buscando el fuego de tu boca. Rozo la mia, en la tuya, rodeándola, enlazando ambas; tú, tiemblas, respiras, aceleradamente, nuestras respiraciones se confunden, la falta de aliento, comienza a quebrar los sentidos. Y las lenguas danzan, entrelazadas, te chupo la tuya, recorro tu boca con mi lengua, aparto un poco los labios, pero mi lengua continúa lamiendo tus labios, y mis dientes mordisquean, un poco más.


Pegamos las bocas, de nuevo, de forma desenfrenada, buscando todos sus rincones, tocando lenguas, paladares, dientes, en una mezcla de placer, saliva y sabor al ananás que terminamos de comer.


Un inicio …

Original escrito en 06-06-2005 – Um beijo.


© Autoria de Sutra – Traducido y adaptado por KaMa
2008

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17º Dia

2ª Feira.
16:30 horas.
Impaciente. Ansiosa. Raiava já o ponto da irritação. O telemóvel permanecia mudo em cima da mesa de cabeceira. O toque da campainha não soara em todo o dia. Mas a ordem com perfume de promessa permanecia na memória.
Não gosto do poder que ele tem sobre mim.
Por mais de uma vez pegara na mala para sair de casa e regressar bem tarde. Sabia que não o conseguiria fazer. A vontade de saber se ele sempre viria e o que sentiria entre os seus braços, era mais forte que o orgulho de o deixar pendurado.
Necessitava da cafeína habitual a essa hora do dia. Forçou-se a dar o passo que hesitara antes. E saiu.
Já na rua lembrou-se que deixara o telemóvel no mesmo local.
Mesmo que me telefone, será bom que não me encontre disponível como pensa.
Mas estava. Não marcara nada para essa noite a pensar nele. Q.
Regressou ao apartamento uma hora depois e mal fechou a porta, já estava a encaminhar-se para o telemóvel que não apresentava no visor nenhuma tentativa de contacto.
Não o espero mais. Mas há-de aprender que não brinca comigo e amanhã…
O toque da campainha interrompeu o curso dos pensamentos. Estremeceu. O olhar preso na vidraça onde batiam os últimos raios de sol buscava a segurança habitual e o esplendor do poder feminino que sempre a dominava. Era ela a dona do seu corpo e da sua vontade. Não um qualquer desejo masculino. Ergueu os ombros, desenhou o mesmo sorriso de sempre, sob o qual se escondia o desejo ansioso e estendeu o corpo na distância entre ela e a porta. Abriu-a.
Estava a ver que não me querias abrir a porta – o semblante masculino meio irónico, denotava a certeza de saber que ela o esperava, corpo displicentemente encostado no umbral.
Não colocaste a possibilidade de eu não estar?
– Sabia que estavas. Não me convidas a entrar?
– Não
– disse aparentando maior firmeza do que aquela que efectivamente sentia – Também não necessitaste de convite para vires até aqui.
Riso.
- O teu olhar convida-me há muito tempo – e o olhar descia pelo corpo curvilíneo que caminhava sensualmente à sua frente.
Por entre as dobras do vestido, podia adivinhar cada curva daquela mulher que ansiava possuir. As nádegas firmes revelavam que sobre elas apenas repousava o tecido de tonalidade azulada que dançava em redor de suas coxas.
Pretendes alguma coisa em especial? – perguntou-lhe com o seu melhor ar profissional de Cortesã.
Matar a sede.
Silêncio.
Trazes-me um copo com água? – continuou a voz masculina, cujo dono já tinha tirado o blazer que atirara para cima do sofá, e desapertado a gravata.
Shiva encaminhou-se para a cozinha, dominando o sorriso admirado pelo pedido inusitado. Ele seguiu-a.
Tirou o copo de vidro do armário, abriu a torneira e encheu-o de água. Quando se virou para lho entregar, ficou com o corpo praticamente colado ao dele, que se tinha aproximado mais do que se dera conta. Olhava-a profundamente. Pegou no copo e deu um gole. Outro. Mais um. E o último. De um copo meio de água. Permaneceram suspensos pelo olhar. Respiração acelerada dela. Sedução nos lábios dele. Sentiu mais do que viu, a água fria cair-lhe pelo pescoço, descendo por entre os seios. O grito que se soltou dos lábios foi de imediato abafado pela boca faminta que a devorava. Copo largado no lava loiça. Mãos que subiram para lhe agarrar os seios com força, prendendo-os, sentindo o estremecimento feminino através do tecido molhado do vestido. Não tinha sutiã vestido e os bicos dos seios espetavam-se contra as palmas das mãos dele.
Moviam-se fervorosamente, não de forma lenta nem precisa. Desenfreadamente. Sem esconder a luxúria que os dominava.
Shiva esqueceu que era Cortesã. Q esqueceu que era seu patrão. Um homem e uma mulher. Desejo. Ânsia. Vontade de posse. Um do outro.
Agarrou-a pelas nádegas e puxou-a contra o volume acentuado do baixo ventre. Ela lançou os braços por cima dos seus ombros, agarrou-lhe os cabelos e puxou-o mais para entre os seus braços. Sentiu vontade de o abraçar também com as pernas e gemeu. Ele ergueu-a e deitou-a sobre a mesa. Subiu-lhe o vestido pelas coxas acima e viu o pequeno triângulo branco que tapava a humidade que queria devorar. Afastou o tecido com os dedos e mergulhou a boca na vulva quente que o chamava.
- És um tesão, mulher. Quero comer-te.
– E eu a ti.

Suspiros. Gemidos. E aquela língua que absorve o néctar que ela derrama entre orgasmos.
A posse.
Mãos desapertam botões, abrem fecho e o sexo pulsante nas mãos femininas enquanto ele solta um grunhido de prazer por finalmente sentir os dedos dela na sua carne palpitante. A colocação do preservativo tirado do bolso. Segura-a pelos pulsos, prende-os acima da cabeça dela, enquanto entra no seu corpo com vigor, movimentando-se ritmicamente na busca do prazer. Estremecem corpos, o suor escorre pelo pescoço. Bocas quase se tocam, misturando fôlegos, olhos semicerrados que não escondem a volúpia que tomou conta de cada pedaço de si. O grito e o estertor do orgasmo. O compasso de espera de alguns segundos que parecem minutos. Sai de dentro dela ainda a tremer, respiração acelerada. Puxa-a por uma mão e leva-a pela casa.
Ainda mal começaram e há muito para explorarem nos emaranhados da luxúria e do sexo.

© Sutra 2008

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16º Dia


Domingo.
16:50 horas.
Recostada no sofá da sala, as janelas parcialmente cerradas pelos estores eléctricos, impedindo que a luminosidade da tarde penetrasse no ambiente acolhedor, permitiu-se pensar, enquanto se deixava envolver no sono revigorante.
A noite anterior revelara-se cansativa, apesar de bastante produtiva.
No clube tivera de novo a presença masculina, silenciosa. Misteriosa. Sentado na mesma mesa do canto. O mesmo chapéu a encobrir-lhe metade do rosto. A cigarrilha na mão direita. As sombras envolvendo a sua presença, que não passava despercebida à mulher que balançava o corpo sensualmente pelo palco.
Mais uma vez limitara-se a ver o seu show e a sair em seguida. Sem um gesto. Uma palavra.
Aquela curiosidade que a invadia, fazia o sangue correr mais rápido na expectativa do desconhecido. Talvez porque habituada ao poder e ao modo como homens e mulheres lhe caiam rendidos aos pés, estranhasse não obter a mesma reacção.
A noite prosseguira com toda a envolvência que o ambiente erótico cria e recria.


19:05 horas.
Tinha quatro clientes para essa noite. O das 22:00 era uma marcação da semana anterior e sabia que demoraria apenas uma hora, pelo que intercalou o Sr. P para as 23:30, já que a marcação seguinte seria apenas para as 02:00 horas. O Sr. P era o típico cliente que nunca se podia prever quanto tempo ficaria, ou que surpresas exigiria em cada visita.
Dentro de aproximadamente meia hora, entraria pela porta do seu apartamento uma das poucas mulheres com quem se permitia relacionar sexualmente.
O facto de ser prostituta ou acompanhante não era condição sine qua non para aceitar todo o tipo de cliente. Esse era o pensamento ainda preconceituoso de algumas mentalidades de uma sociedade retrógada que permanecia na ignorância do falso desconhecimento. Não se relacionara com muitas mulheres, apesar de ser bastante requisitada, principalmente por algumas damas da sociedade que escondem a sua identidade e as suas preferências sexuais enquanto abrem as portas de suas casas para rechearem as capas das revistas cor de rosa, espelhando falsa ostentação com roupas e jóias emprestadas.
Essas eram aquelas que mais tentavam regatear o valor que lhes apresentava quando a contactavam. Que irónico!
Mas, ela, Shiva, a Cortesã da capital, não admitia que regateassem os serviços que prestava.
Como Cortesã era única. Original. Por isso nunca se intitulara de prostituta ou acompanhante, apesar de o significado ser todo o mesmo. Cortesã não existia mais nenhuma: apenas a mulher voluptuosa de cabelos ruivos, olhos de fogo e boca sensual que habitava a capital. E a originalidade e qualidade paga-se caro.
Como não era dia de ir para o clube, dera-se ao luxo de dormir até bastante tarde, almoçar fora, dar um passeio e regressar a casa para dormir mais um pouco antes da chegada da Srª C.
Mulher de porte altivo, com cerca de 45 anos, aparência de trinta, cabelos de um dourado sedoso e olhar cinza penetrante. Permanecia sempre bastante tempo de olhar perdido nas curvas sensuais de Shiva, deitada na cama ainda por desfazer, enquanto se tocava, por cima das roupas que seriam retiradas pelos dedos quentes da mulher-prazer que aguardava as suas instruções. O pedido, num olhar, para que Shiva a despojasse de toda e qualquer peça que cobria o seu corpo, vinha em seguida. Satisfeito por entre beijos espalhados pela pele alva e perfumada que se descobria a cada gesto.
Deitava-a sobre a cama, puxando para baixo a colcha para permitir que o corpo da Srª C ficasse em contacto directo com a seda dos lençóis negros – outro dos seus fetiches.
E Shiva? Que sentiria ela?
Gostava de provar o sabor feminino daquela mulher, beijar-lhe os seios e apertar os bicos entesados entre os lábios, chupando-os com fervor, enquanto ouvia o gemido que se soltava por entre os lábios da cliente. Excitava-a sentir os dedos longos que lhe penetravam os cabelos, empurrando-lhe a cabeça para que descesse mais pelo seu corpo, até sentir a humidade nos seus lábios. Gostava de penetrar as pregas macias que se abriam à passagem da língua curiosa e fustigante. E enquanto proporcionava prazer à mulher de coxas afastadas à sua frente, sentia a sua própria vulva latejar de desejo e a vontade de sentir também ela o toque de uns dedos, uma boca, língua.
Nessas alturas não sabia precisar se preferia um homem a tocá-la ou uma mulher. Envolvida pelo prazer achava que só uma mulher lhe poderia proporcionar o prazer que sabia ser único, num gesto vindo de quem conhece e reconhece outro corpo igual ao seu. Mas lembrar-se de um pénis erecto a penetrá-la com vigor, fazia-a estremecer e ficava naquela limbo de luxúria, perdida entre o querer e o ter.
O sexo entre as duas mulheres era demorado, repleto de suspiros, orgasmos alucinantes para ambas e um intenso prazer que se repetia uma vez por mês.
Depois dela sair, ainda ficou alguns minutos a repousar, antes de se erguer, mudar a roupa da cama, tomar um duche e vestir-se, para receber o cliente seguinte, o Sr. U.
Em princípio, essa noite não traria surpresas.
Mas e o dia seguinte? As frases ‘Da próxima vez fodo-te, podes ter a certeza’ e ‘2ª feira vou passar pelo teu apartamento’ do Sr. Q faziam-na estremecer. O prazer da antecipação.


© Sutra 2008

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Perguntas e Respostas

Posted by Sutra under Diário on Monday Nov 3, 2008

Excertos de alguns emails recebidos nas últimas semanas:


(...)Vais deixar de escrever no blog?(...)
A.

– Não, não vou. Foi um período conturbado com várias alterações a nível profissional e pessoal que me deixaram com menor disponibilidade para me dedicar aos Contos Secretos, mas já cá estou.


(...)Então e a Shiva?(...)
L.

– Está bem de saúde a Shiva, eu garanto. E mais quente que nunca… os episódios prometidos serão publicados esta semana. Apenas tinha de fazer algo antes de os publicar aqui e, agora que já o fiz, já podem ser colocados.


(...)Sinto saudade daqueles contos curtos que você escrevia e podíamos assistir ao evoluir deles assim meio rápido (...)
G.

– Tenho algumas ideias em curso, mas nada concreto para já. Por enquanto quero dedicar-me aos que já estão a ser escritos e a novos projectos que virão por aí muito em breve.


(...)Tinhas um conto em que encarnavas o papel de um homem, perdeste a pica de escrevê-lo?(...)
P.

– De modo algum! Estás a falar do ‘Sessão de Cinema’ que começou a ser escrito na mesma altura em que comecei a escrever a Shiva, logo no ano de início do site, em 2005.
Novidade: já se encontra terminado desde o início deste ano. Apenas pensei em publicar o resto só depois de avançar um pouco mais com o conto da Shiva. Além disso, na altura em que o terminei não estavam ainda registados os capítulos finais e, sabes como é isto no mundo da internet, plagiam-se textos, copiam-se ideias, e é preciso prevenir. Mas em breve ele voltará a ser conhecido de quem o acompanhava. Wink


(...)Sabes do que gosto mais de ler? Quando falas de ti e das maluqueiras das quecas(...)
M.

– Sim, gostas tu e não só. ‘The Life’ também tem mais 3 textos escritos que serão publicados em breve, mas não prometo esta semana.


(...)há dois meses atrás convidei-te para tomar um café e disseste que não podias naquele dia porque tinhas uma reunião que ia terminar tarde. Quando podes?(...)
P.

– Que tal amanhã no Colombo, depois das 19h? Wink


(...)ó mulheri, então e aquelas histórias dos teus casos e coisa e tal? cada descrição de fazer ferver o sangue, ai jasus de minh’alma (...)
M.

– Eu já esperava que tu me dissesses uma dessas LOL É típico teu! Sim, isso vai voltar também!


(...) e em Maio enviámos um mail para o Correio da Sutra a pedir uma daquelas fantasias como só tu sabes escrever mas não sabemos se esqueceste não recebeste ou não quiseste escrever(...)
H&J

– Recebi sim, não esqueci e quero escrever. Aguardem um pouco mais, vocês e aquela outra pessoa que me pediu não um, mas dois. Wink
Agora que a engrenagem encaixou de novo, os textos irão surgindo naturalmente e ao ritmo de sempre Wink


Se mais alguém tiver mais algum pedido, queixa, reclamação, convite, dedicatória ou desejo enviem antes para correiodasutra@gmail.com porque o outro email recebe cerca de 3000 mails/dia e é difícil encontrar muitos dos mails que vou recebendo.

© Sutra 2008

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Que bom!

Posted by Sutra under Diário on Monday Nov 3, 2008

É tão bom quando a paz retorna… ou quase paz!

A 1ª fase do processo está terminada.

Não, não estou grávida Wink

Apenas expandimos a empresa:

– Abertura de sede noutro local, – Início de criação de sucursal

Nunca imaginei que isto desse tanto trabalho!! Shock

© Sutra 2008

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