Devorarte
Posted by KaMa under Tradução Castelhano on Monday Nov 24, 2008

Dejaste revelar uno de tus puntos débiles. Después otro. Y en mi mente se fué dibujando el enredo, para llevarte a una locura como nunca sentiste.
Te tendría rendido.
Devorarte era mi objetivo. De formas tales que ni siquiera tu imaginación podría concebir en aquel momento. Tu voz en mi oído, excitándome. Tus labios junto a mi piel, con el firme propósito de seducirme.
Mi pensamiento:-”qué ganas que tengo de devorarte por entero”. Estuve de acuerdo contigo, cuando me dijiste que no irías soportar mucho más tiempo sin tenerme entre tus brazos. Pero sería cuando yo, preparase ese momento.
En los dos días siguientes, pensé en tus puntos débiles y me fuí de compras.
Aquella noche, sin que lo esperaras, me tenías a tu puerta, cuando llegaste de tu trabajo. Sonreíste, sin esconder tu admiración por verme allí.
-Qué sorpresa!
Apenas una leve sonrisa y te toqué el rostro con la punta de mis dedos, en cuanto te besaba la esquina de tus labios, de una forma suave.
-Viniste a traerme la cena? – No. Vine a comer de la tuya.
Tu carcajada siempre me hizo estremecer.
Miraste de alto a bajo mi cuerpo cubierto por el abrigo negro que me daba por las rodillas. De allí para abajo, se veían las médias negras y los zapatos de tacón alto. Fino.
Subimos las escaleras y entramos en tu departamento. Te diste vuelta y me abrazaste para besarme. Sentí en mis muslos, el palpitar de tu excitación. si yá estaba ansiosa por tenerte, en aquel momento casi que me derretía entre tus brazos. Hice un esfuerzo e intenté mantenerme serena. Tu prioridad era mi meta.
-Déjame ordenar un poco las cosas por aquí, está todo desarreglado. Sabes como es, casa de hombre solo.
Tu tentativa de justificación me hacia sonreir.
-No te incomodes mucho. Solo necesito una silla.
Y avancé por el departamento, en cuanto tú retirabas algunos diarios de una silla acolchada y la colocabas de manera a que yo me pudiera sentar, junto a la mesa.
- Aquí no – y agarrándola la llevé para el centro del salón – Sí aquí!
Y en aquel momento, sentiste que yo te estaba preparando algo.
- Anda para aquí - Te dije.
Obediente, te aproximaste. Te sentaste en la silla cuando presioné mis dedos en tu hombro, de manera que entendieras lo que quería de tí.
Puse la maleta en cima de la mesa, dí unos pasos y me posicioné a no más que un metro de tus rodillas.
Sin desviar mis ojos de tu cara, para fijar cada movimiento facial, la coloración de tu piel, la alteración de tu respirar, fuí desapretando el cinto del abrigo, desabrochando cada uno de sus botones. Paré por unos instantes, antes de abrirlo y dejarlo caer en el piso, descubriendo la sorpresa. Tu punto debil.
Mi cuerpo estaba envuelto solamente por el pequeñísimo soutien negro, apenas cubriendo los pezones, haciendo con que la carne expuesta te atrajera la mirada. Un hilo dental negro, con un pequeño triángulo atrás que sabia, te dejaba loco. Y las medias de liga con encaje de renda y un pequeñísimo moño de lazo de seda en la parte lateral.
Estremeciste. Tu perdición. Cerraste los ojos y mordiste el labio. Y yo te deseé, todavía más.
Me aproximé y me puse de rodillas enfrente a tí, de la misma manera como me veías en tus sueños ‘me lo contaste una vez, te acuerdas?’
Me enlacé en tus piernas y te toqué entre tus muslos, en aquel volumen que me hacia lamer los labios. Tus ojos brillavan como nunca. Desabroché el botón, bajé el cierre de tus pantalones, introduje mis dedos y sentí el calor que se soltaba de tu cuerpo. Agarré la tela y tú te levantaste para desvestirte, tirando los pantalones para una cualquier esquina del salón que transpiraba lujuria.
Aparté tus piernas y me introduje entre ellas; aproximé la boca del penis todavía cubierto por el tejido de los boxers que, justos, marcaban la forma del objeto de mi deseo. ‘Qué ganas de devorarte’, continuaba pensando, diciéndotelo apenas con la mirada.
Con los dientes intenté apartar el tejido y tú me ayudaste con la urgencia de sentir mi boca en tu piel. Deseo realizado. Sueño real.
Te sentí, por fin. Probava finalmente el gusto que me imaginaba. Caliente. Suave. Palpitante. Duro.
‘Cielos!’
Entre mis muslos, el tanga se humedecía con mi nectar. Y, en cuanto mi boca se abría para recibirte, iniciando movimientos que te hacían gemir, llevé mis dedos a mi sexo y me acaricié, introduciendo un dedo através del elástico del hilo dental.
Tus dedos quedaban blancos en los brazos de la silla. Gemiste. Mordiste los labios para no permitir la salida de un grito. Continué a tocarte. Paré de tocarme. Si continuaba, me corría antes de tí. No era eso lo que pretendía.
Lamí cada pedaço de tu piel, cada palpitar de tu tesón. Chupé la carne que se movía en mi boca. Estremecí con tus dedos enterrados en mis cabellos.
Por fin te devoraba como yo quería.
Sentí que estabas próximo del orgasmo y te oí.
Quieres? preguntaste, la respiración dificultando la salida de la palabra.
- Quiero- te garantí.
Te corriste. Sentí el sabor de tu nectar. Finalmente. Casi que me corrí yo también en aquel momento, al ver tu placer. Sonreí. En pocos minutos había alcanzado mi objetivo. ‘No el único’ – pensé.
Te prové como quería.
Te devoré como deseaba …
Fuíste mío de la forma que había soñado.
Después…
Bien, lo que pasó después … lo cuento para la próxima …
Entretanto, no te olvides de nuestro encuentro de sábado.
© Autoria de Sutra – Traducido y adaptado por KaMa
2008



